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la imagen inédita de un duro testimonio
Reconozco que estoy arrepentido, y aunque hasta este momento
sólo mis amigos lo sabían, he decidido contar
mi caso abiertamente... Normalmente salía a las
6 de la mañana de la discoteca, y antes de despedirme
de mis colegas no dudaba en decir -de esta forma tan inhumana-
lo siguiente: “Chicos, voy a coger la moto y me voy
a buscar un par de guarras enfundadas en mallas para irme
con ellas al campo”. Así de soez y despreciable
era yo, pero como prueba de mi arrepentimiento he decidido
publicar una foto de mi turbio pasado que alguien me hizo
durante uno de mis sucios deslices.
Anónimo
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