| sexo
y matrimonio
like a virgin
Angela Ellis-Jones, una abogada británica
de 35 años, mujer no practicante de ninguna confesión,
explicaba en un programa de debate de la BBC2 y en un artículo
en el Daily Telegraph cuáles eran sus razones para
permanecer virgen hasta el matrimonio. "Desde mi
adolescencia sabía que había de guardarme
para el matrimonio, y nunca he tenido la más mínima
duda sobre mi decisión. La castidad antes del matrimonio
es una cuestión de integridad. Para mí, el
verdadero sentido del acto sexual consiste en ser el supremo
don de amor que pueden darse mutuamente un hombre y una
mujer. Cuanto más a la ligera entregue uno su propio
cuerpo, tanto menos valor tendrá el sexo [...]
Quien de verdad ama a una persona, quiere casarse con ella.
Cuando dos personas tienen relaciones sexuales fuera del
matrimonio no se tratan una a otra con total respeto. Una
relación física sin matrimonio es necesariamente
provisional: induce a pensar que aún está
por llegar alguien mejor. Me valoro demasiado para permitir
que un hombre me trate de esa manera.
Pienso así desde que tenía 14 años.
Por aquel entonces ya había observado el destrozo
que producía el sexo frívolo en las vidas
de algunos compañeros de escuela. Ya entonces me
resultaba evidente que, cuando se separa matrimonio y sexo,
se difumina la diferencia entre estar casado y no estarlo,
y se devalúa el matrimonio mismo. Quiero casarme
con un hombre que tenga un concepto de la mujer lo bastante
elevado como para guardarse íntegro para su esposa”.
PREGUNTA: Me parece un ideal atractivo,
pero la gente joven desea tener relaciones sexuales cuanto
antes, y pocos serán capaces de aguantar.
RESPUESTA: Me parece que no es así. Y creo que pensar
eso es menospreciarles un poco. La juventud es un momento
muy especial de la vida, es la época donde se forma
la identidad, en que se toman las primeras decisiones personales
serias. Hay una especial sensibilidad ante la fuerza de
unas palabras, ante el testimonio del ejemplo. En medio
de las victorias y derrotas morales de cada hombre, se va
construyendo un ideal de vida, se va formando la conciencia,
esa vara con que se mide la dignidad humana, el verdadero
indicador del desarrollo de la propia personalidad.
Es cierto que algunos –más
los mayores que los jóvenes– piensan que lo
realista es buscar cuanto antes gratificaciones sexuales,
y facilitarlas a otros. Dicen que prefieren ese pájaro
en mano a un amor ideal que ven como algo muy lejano. Y
aunque es comprensible que a una persona le deslumbren las
gratificaciones inmediatas frente lo que quizá ve
como promesas inciertas, construir la propia vida requiere
abrir horizontes nuevos al deseo, aprender a valorar lo
que todavía no tenemos en la mano pero que, por su
valor, nos vemos llamados a alcanzar.
| “hay
una voz que nos advierte que no debemos quedarnos en
las meras sensaciones, sino buscar la verdad que hay
en ellas, su auténtico valor, y no el que está
más a mano” |
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Dejarse fascinar por el afán de saciar
nuestros instintos es algo que impide alcanzar lo realmente
valioso. La sexualidad fuera de su debido contexto responde
a un impulso instintivo, que se inflama súbitamente
y luego se apaga enseguida. Es una llamarada tan intensa
como fugaz, que apenas deja nada tras de sí, y que
con facilidad conduce a un círculo angosto de erotismo
que, en su búsqueda siempre insatisfecha, considera
que otros conceptos más elevados del amor son una
simple ensoñación, cuando no un tabú
o algo propio de reprimidos. Sócrates hablaba de
una voz interior que le aconsejaba, le reprendía,
le impulsaba a buscar la verdad. Esa voz es lo más
lúcido de nosotros mismos, y nos advierte que no
debemos quedarnos en las meras sensaciones, sino buscar
la verdad que hay en ellas, su auténtico valor, y
no el que está más a mano, sino el más
profundo. No se trata de controlar al modo estoico las tendencias
instintivas, sino de desear ardientemente valores más
altos. No es cuestión de reprimir las tendencias,
sino de saber dirigirlas. [...] Cuando alguien descubre
la realidad del amor, tiene la certeza de haber descubierto
una tierra maravillosa hasta entonces desconocida e insospechada.
Se considera feliz y agraciado, y con razón. Es una
lástima que, por no acomodarse al ritmo natural de
maduración del amor, algunos quieran comer la fruta
verde y pierdan la meta que podrían haber llegado
a alcanzar. Ellos mismos se acaban dando cuenta, tarde o
temprano, de que en el mismo momento en que esa persona
les entregó prematuramente su cuerpo, cayó
del pedestal en que la habían puesto".
P: Pero el atractivo
del sexo es muy fuerte y la gente quiere hacer uso de él
libremente...
R: No estoy en contra de la libertad, evidentemente. Pero
sabemos que la libertad es la adecuada gestión de
las ganas, y unas veces habrá que seguirlas, pero
otras no. Cualquiera puede hoy encontrar sexo con bastante
facilidad. No requiere especial talento ni habilidad. No
es algo que haga a nadie más hombre ni más
mujer. Lo difícil, lo valioso, es encontrar un hombre
o una mujer que se hayan guardado para quien un día
será su marido o su mujer. Una persona normal que
haya sabido esperar, sin miedos, sin fantasmas. Una persona
que, simplemente, se guardó para mí. Sí.
Exactamente eso es lo que busco. ¿Cómo lo
lograste?
P: ¿Es posible esperar?
R: Bastantes personas entienden al principio el sexo como
un modo de diversión más. Pero cuando piensan
en encontrar a alguien con quien compartir su vida, cuando
piensan ya en algo serio, es fácil que entonces comprendan
que el valor de esa persona que están buscando tiene
bastante relación con su capacidad de esperar, de
guardarse para él.
P: Sí, pero esa persona de la que hablas no ha logrado
esperar y guardarse para el otro...
R: Si no lo ha logrado hasta hoy, le recomendaría
que al menos lo intente seriamente a partir de ahora. Si
aún puedes –le diría– ofrecer
tu cuerpo de primera mano a quien vaya a ser tu marido o
tu mujer, tienes un tesoro muy valioso; consérvalo.
Si no puedes decir ya eso, que al menos puedas decir un
día que has logrado esperar por él, o por
ella, los meses o años que aún te quedan.
P: Otros tienen miedo de perder
a su novio o novia si no acceden a tener relaciones sexuales.
Si el otro les dice que “todos lo hacen”, o
“si me quieres, demuéstramelo”, no encuentran
argumentos para negarse.
R: Pienso que debe plantearse al revés. Si hay amor,
con la espera pasará la prueba de su rectitud. Si
te quiere de verdad, no lo perderás, sino que adquirirá
una estima mayor por ti.
© Fuente: www.interrogantes.net.
Adaptado por delirante.org
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