| ENTREVISTA
XXX A ENRIQUE ROJAS
KAMA SUTRA, SEXO Y OTRAS
COSEJAS
Enrique Rojas es conocido por ser un superventas,
doctor y catedrático de Psiquiatría, investigador.
Es autor un libro que se adentra en el deseo carnal, los
ritos sexuales y por ahí: “Los lenguajes del
deseo”. Una lección más para educar
espíritus: “Yo escribo lo que quiero y así
me siento libre”.
Pregunta: Leo en su libro: “La
gran falacia de la pretendida liberación sexual (...)
sólo ha servido para producir insatisfacción,
dolor y deshumanización”.
Respuesta: El problema es que al desconectar la sexualidad
del afecto, la relación se ha convertido en algo
de usar y tirar, en una instrumentalización del otro,
sobre todo de la mujer. Yo establezco una diferencia entre
el deseo sexual con amor auténtico, una relación
persona a persona, que integra lo físico, p sicológico,
espirtual y biográfico, y el deseo sin amor, que
es un intercambio de genitales, cuerpo a cuerpo. La revolución
sexual comete el error de ensalzar la relación sin
amor, a la vez que, como casi todas las revoluciones, falsifica
el lenguaje: le llamo amor al sexo como Fidel Castro le
llama democracia a su régimen.
PREGUNTA: Doctor, ¿no cree
que sus lectores habituales van a sorprenderse de que una
persona como usted escriba sobre las fases del coito, su
posturas, sus ritos previos?
R: “No. La sexualidad es algo muy importante, y tiene
su lenguaje. Conocer el cuerpo de la otra persona, sus posturas,
saber cómo se estimula, es un trato digno, aunque
dependa de una anatomía. El dogmatismo más
frecuente que se da en Occidente es que el hombre, buscando
sexo, aparenta amor, y la mujer, buscando amor, ofrece sexo.
Piensa en esas relaciones sexuales sin conocer al otro,
a la vuelta de la esquina, cuando una de las cosas más
bonitas del deseo es conocer al otro, adentrarse en su ciudadela.
Es como tomarse un gran vino a morro; no, hay que decantarlo,
beberlo en una copa especial, seguir sus fases visual, gustativa,
olfativa, el retrogusto... El deseo es sano cuando hay amor,
cuando no hay amor es enfermizo, patológico, neurótico.
Todo el libro deambula en una idea: la felicidad consiste
en la administración inteligente del deseo, una buena
ecuación entre lo deseado y lo conseguido.”
P: ¿Por
qué el Kama Sutra nos hace menos humanos?
R: “Si sus estrategias sexuales van acompañadas
del compromiso que supone el amor, bien; pero el Kama Sutra
entroniza el orgasmo, que es el fin, mientras que en la
sexualidad sana el orgasmo es sólo un medio. Y así
entramos en una derivada del hedonismo, esto que ahora se
llama el pensamiento débil: la antifilosofía,
¿te apetece?, ¿lo quieres?”
P: Si sucumbir al placer es lo
que fractura nuestra vida, ¿qué alternativa
propone, libros frente a libido?, ¿la cultura como
gran medicina?
R: “La cultura es uno de los grandes salvavidas del
ser humano. Es la estética de la inteligencia que
se desparrama por nosotros como un bebedizo, es la interpretación
positiva de la realidad, que hoy tanto escasea, por la manipulación
de la información.”
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| El hombre Light es uno
de los libros de más éxito de Enrique
Rojas. En él se aborda la crisis de valores del
mundo actual y sus consecuencias en la vida cotidiana
y en la propia autoestima |
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P: En este panorama
qu e presenta, de amores eólicos (eres estupenda
pero yo necesito aire fresco) y niños ping-pong (manipulados
por el padre ausente y consentidor), esta sociedad sin afecto,
¿la televisión es la bestia negra, el instrumento
de la mala educación?
R: “Esta sociedad lee y sabe muy poco, ha perdido
el deseo de conocer, porque la televisión lo llena
todo. La gente dedica cuatro horas de su día a la
televisión, ¡todos!, no sólo las señoras.
Cuando en la televisión es tan raro encontrar contenidos
culturales, entonces aparece el síndrome de amaro...”
P: Eso que producen los magazines
del corazón, ¿cierto?
R: “El amaro es una planta labiada en forma de corazón
que huele muy mal pero que cura las úlceras de la
piel. Extrapolo esto al lenguaje de la calle: interesa la
vida ajena de los famosos siempre que esté rota.”
P: Para curar las heridas propias.
R: “Claro, porque significa divertimento, pasatiempo,
morbosidad”
P: Doctor, ¿no es cierto que usted también
frecuenta esos círculos de la sociedad del corazón?
R: “Sí, tengo relación con esa gente,
pero no mucha, porque sus vidas no me interesan. Además,
soy muy crítico y ellos se duelen cuando hago comentarios.
Recuerda que yo he vendido 250.000 ejemplares de El hombre
light, donde critico al hombre con mucha fachada y poco
contenido: hedonismo, consumismo, permisividad y relativismo,
la tetralogía light. Y frente a esto está
el hombre heavy, que es sólido, y esto no quiere
decir que no nos guste el placer: a mí me encanta
el vino, mi mujer, la naturaleza, la lectura, mi familia,
la amistad... [y me recita a Salinas: La voz a ti debida].
Sin despreciar a nadie, yo quiero elevarme, y esta sociedad
te eleva tan poco... “
P: Le tomo una
cita prestada: “Uno se siente más libre cuando
menos necesita”. ¿Usted cómo vive?
R: “Mi vida es austera, en el sentido de que no derrocho.
Sólo tengo pasión por una cosa material, que
son los libros.”
P: Le ayudó como profesional
a disolver el trauma de la muerte de su hijo, ¿ha
sido el paciente más difícil de sus 30 años
de consulta?
R: “No. Mi mujer se pasó un año llorando
por la muerte de mi hijo Kike, fueron momentos muy duros
en los que perdió el sentido de la vida. Toda filosofía
nace a orillas de la muerte, de la muerte cercana y trágica.
Yo soy una persona de fe y entendí que Dios permite
que estas cosas sucedan, porque la libertad es un misterio;
entonces, había que superarlo.”
P: Doctor, ¿en
qué se diferencian básicamente el deseo del
hombre y la mujer?
R: “El hombre se enamora por la vista, y la mujer,
por el oído. Cuando el hombre describe a la mujer
lo hace en términos físicos, y la mujer habla
de sus valores intelectuales. La mujer tiene una visión
más lejana e inteligente, porque es más completa
que él. En las parejas que funcionan bien, quien
elige es la mujer.”
P: ¿Por qué cuando
en su libro aborda la masturbación se refiere sólo
al hombre?
R: “Porque en la mujer es mucho menos frecuente, ella
sabe mucho más de la afectividad. La masturbación
es la relación sexual con el propio cuerpo y, por
tanto, una inmadurez: la sexualidad es un bien para comunicar
a través del amor. La mujer que practica el onanismo
es porque está viviendo una soledad muy profunda,
una vida muy rota, una falta de proyecto absoluta. En el
hombre puede darse por estímulos pequeños.”
P: ¿Por qué la masturbación
en el adulto es una debilidad, una fuente de patologías?
R: “Porque utilizar el propio cuerpo como objeto de
placer con uno mismo está cerca del narcisismo. Una
cosa es un acto onanista transitorio, pero cuando eso se
convierte en una conducta permanente, traduce un desajuste
en la persona, sea narcisismo o inmadurez.”
P: Una última cosa: si tan
optimista es, ¿por qué dibuja un panorama
tan apocalíptico de la sociedad?
R: “El mundo actual es un laboratorio psicológico
donde la técnica y la ciencia han colocado al hombre
en el mejor momento de la Historia de la Humanidad pero,
paradójicamente, el hombre, que nunca había
sabido tanto de sí mismo, tampoco nunca estuvo tan
perdido. Pero yo confío en los valores de recambio,
la solidaridad, la participación... hace falta educar,
convertir a la gente en personas.”
Fuente: MAGAZINE de El Mundo,
Domingo 11 de abril de 2004, adaptado por delirante.org
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