POR QUÉ, COMO CRISTIANOS, DELIRANTE CONVOCÓ UN CERTAMEN DE RELATO ERÓTICO DE INSPIRACION BÍBLICA el erotismo "escrito está" en La Biblia
Con perdón: "¡Tu estatura es semejante a la palmera, Y tus pechos a los racimos. Yo dije: Subiré a la palmera, Asiré sus ramas. Deja que tus pechos sean como racimos de vid. Y el olor de tu boca como de manzanas, Y tu paladar como el buen vino, Que se entra a mi amado suavemente, Y hace hablar los labios de los viejos" (Cantares 7, 7-9)
Según el diccionario de la RAE, el término erótico se define como: "1. Perteneciente o relativo al amor sensual", algo que no puede describir mejor, por ejemplo, el bíblico Cantar de los cantares. Como afirmaba Jesús para acallar las perversamente espiritualizadas provocaciones de Satán, el hecho objetivo es que el ensalzamiento del erotismo "escrito está" en La Biblia.
Nuestra motivación para esta convocatoria es dar test
"Pretendemos dar testimonio de las bondades de La Biblia, incluyendo las estéticas, de una forma natural"
imonio de las bondades de la Bibla, incluídas las estéticas, de una forma natural y, en este caso, mediante la creatividad de los participantes inspirados en La Escritura (La Biblia). El anhelo ha sido desmitificar dañinos y populares tabúes religiosos que entendemos que no son bíblicos sino que tienen su origen en concepciones paganas, en dualismos griegos que enfrentan el espíritu contra el cuerpo como supuestas realidades incompatibles. Esta dicotomía, de la cual se empaparon grupos gnósticos desde el siglo primero, sigue hoy impregnada con fuerza a gran parte de la cristiandad. Que duda cabe que también la tradición tiene en este aspecto mucho que ver con la imagen del sexo que tenemos.
Encuestas anónimas y estudios sociológicos concluyen que cuanto mayor es el tabú del sexo en un círculo religioso, mayor es el desorden sexual de sus componentes, lo cual no es nada sorprendente. Quienes a priori ya dan por sentado que cualquier mención erótica o charla abierta sobre el sexo conducirá indefectiblemente al pecado o a la pornografía están en un error de consecuencias dañinas sobradamente demostradas. Esto es como decir que un cristiano no debería comer porque el pecado de gula y la obesidad abundan por doquier. Relacionar por defecto erotismo con pecado sería similar a decir que los creyentes no deberíamos orar porque el 99,9% de las oraciones de la historia de la humanidad son perversas y se ofrecen a falsos dioses, siendo mejor y más prudente no orar para evitar la tentación del pecado. Evidentemente, la naturalidad y las necesarias conversaciones abiertas sobre sexo o la exaltación de lo humanamente estético no tienen nada que ver con participar de lo soez, la lujuria o la pornografía. El diablo mostrado en La Biblia, aunque a menudo pervierta lo bueno, no crea ni inventa nada nuevo. El sexo es creación de Dios.
"el Cantar se configura como uno de los relatos bíblicos más bellos y liberadores respecto a nuestra completa humanidad"
Afrontar la sexualidad con franqueza, alegría, naturalidad y plena información desde las iglesias es un gran medio de prevención contra la infidelidad, la frigidez, la falta de autocontrol, la adicción, la cosificación del sexo sin compromiso (sellado en el matrimonio para los cristianos), embarazos no deseados o abortos que nadie quiere. El mejor antídoto contra el morbo de adentrase en lo prohibido e innombrable, es abordarlo y ponderarlo, no ignorarlo o simplificarlo.
Flotar como si no tuviésemos cuerpos de carne, hueso y conexiones neurológicas es billete de ida hacia la tierra de los fracasos y las frustraciones. Y si acaso hay algún libro profundamente realista y humano en la literatura universal ese es La Biblia. El resultado de estas poderosas influencias extrabíblicas es que hoy muchos creyentes se avergüenzan y se abochornan de lo que dice La Biblia. Esto hace que muchos tengan terribles problemas para asumir que el Cantar de los cantares ensalza públicamente una narrativa sensual y liberadora sin problema alguno. Apelar a esto, en parte perdido, ha sido nuestra intención al convocar el Certamen Delirante de relato.
Apuntando y entremezclando a continuación algunas de las ideas que el teólogo José de Segovia expuso en la conferencia "sexo y Biblia" durante la ceremonia de este Certamen Delirante de relato erótico, es interesante destacar cómo en la historia de la interpretación bíblica no han frecuentado los acercamientos alegóricos al erotismo del Cantar de los cantares hasta la era cristiana. A partir de aquí, y por poner sólo un ejemplo citado por el ponente, las alabanzas a los dos pechos femeninos del Cantar fueron interpretadas por algunos como una referencia Nuevo y Antiguo Testamento. Obviamente, y desde un contexto puramente literario, no hace falta ser un lince para deducir que tal pensamiento estaba más bien fuera de la pretensión original del autor de Cantares cuando se deslumbraba ante la belleza del busto de su amada. Es más, el Cantar resulta incluso más erótico en su lengua original que lo que nuestras traducciones han vertido. Por ejemplo, el ombligo aparecido en algunos versículos, interpretado como la Ley de Dios por otros, no es siquiera tal ombligo, sino los genitales de la mujer. Muchos creyentes se escandalizan hoy por esta expresión de gozo entre hombre y mujer con la realidad erótica de su atracción por medio. Dada la poderosa influencia de este arraigado maniqueísmo que enfrenta al cuerpo contra el alma y que hace del placer siempre pecado, tampoco es ninguna sorpresa que Cantares haya sido el texto más ignorado de la historia del cristianismo. Sin embargo, el Cantar se configura como uno de los relatos bíblicos más bellos y liberadores respecto a nuestra completa humanidad.
CONOCER El verbo conocer es usado en La Biblia para aludir directamente a las relaciones sexuales, una decisión gramatical que no es casual y que denota la intensidad y relevancia otorgada a la sexualidad y al cuerpo en sí. No olvidemos que la obra de Cristo en la cruz se realizó para redimir todo nuestro ser, cuerpo incluido. Por esto, nuestra esperanza es que un día Dios restaurará la creación para ser habitada por cuerpos resucitados, algo que comenzó en Cristo cuando ascendió a los Cielos siendo un hombre con cuerpo y no otra cosa.
EN EL PRINCIPIO FUE EL SEXO La idea original de Dios fue que Adán y Eva estuvieran desnudos y llamados a la práctica sexual. El propósito divino con Adán y Eva deja claro que el erotismo tenía cabida en aquella creación ideal y sin pecado. El desnudarse tiene mucho significado en La Escritura, pues es dar a conocer la realidad más íntima, aunque posteriormente esto se viera entre los judíos como algo limitado y que no fue bien visto en el entorno familiar. Sin embargo, con Adán y Eva no fue así. Fue la caída en el pecado lo que rompió con este concepto, pervirtiéndose el plan inicial de Dios y dando lugar a la vergüenza ante el desnudo como uno de los resultados de ese deterioro. La Escritura muestra que fue el pecado lo que originó el tabú y la vergüenza y no al revés.
Los cristianos debemos hablar mucho más de sexo y sin sonrojeces inútiles. No debe haber lugar para actitudes pueriles o edulcoradas que nos alejen de la realidad. La Escritura nos advierte que tenemos una gran responsabilidad respecto a cómo usamos nuestro cuerpo. Por esto, y para que nos sirva de faro para no entregar nuestros miembros a una ramera, necesitamos volver al principio, pues allí se nos dice también que ante la sexualidad y el erotismo que El Creador inventó, "vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera" (Génesis 1, 31). La esencia de Dios siempre es buena.
Dicho esto, te invitamos a leer los relatos ganadores del certamen de relato breve erótico de inspiración bíblica convocado por Delirante.