Bono (de U2), nacido entre guerras de religión

 
Autorretrato de Bono al tomarle prestada la cámara a un fotógrafo durante su concierto de 2005 en Madrid (55.000 espectadores). Durante su gira de Vértigo por España, U2 tocó ante 40.000 espectadores en San Sebastián y 80.000 en Barcelona.

Explicar una creencia es siempre difícil. ¿Cómo puedes explicar un amor real en el corazón del universo con un mundo que está en tan malas condiciones? ¿Nos tendrá la libertad crucificados a todos? ¿Y qué hay de los erráticos personajes que llenan el tomo llamado Biblia, y que escuchan la voz de Dios? Explicar la fe es imposible: visión más allá de lo visible; instinto más allá del intelecto. Un compositor de canciones toca un acorde con la fe de que en su mente escuchará el siguiente.

Mi madre era protestante, mi padre católico. En cualquier sitio que no fuera Irlanda esto no tendría importancia [...]. En Irlanda, el bienestar y el protestantismo iban juntos. Pertenecer a los dos era colaborar con el enemigo –es decir, Gran Bretaña. Y esto era inevitable también dentro de nuestro hogar. Después de ir a misa en la colina, en Finglas, al lado norte de Dublín, mi padre nos esperaba fuera de la pequeña capilla de la Iglesia de Irlanda en la parte baja de la colina, donde mi madre llevaba a sus dos hijos. Me mantenía despierto pensando en la hija del clérigo y dejaba mis ojos jugar con el cine de las ventanas cubiertas con cristales de colores. Esos artistas cristianos habían inventado las películas. La luz proyectada a través del color para contar una historia. En los setenta la historia era “Los problemas”, y los problemas venían a través de los cristales de color, con piedras tiradas con maldad y rabia. Pero el mensaje era el mismo: el país estaba dividido en dos líneas sectarias. Yo me encontraba con un pie en los dos campos, así que la religión se convirtió para mí en Goliat: comencé a ver la religión como una perversión de la fe.

Comencé a ver a Dios en cualquier otro sitio: En las chicas, la diversión, la música, la justicia e, incluso –a pesar de la densa versión King James [de la Biblia], en las Escrituras. Me encantaban esas historias [las de la Biblia] por razones básicas. Eran como películas de acción; hombres y mujeres duros, persecuciones de coches, casualidades, sangre y tripas. Había muy pocos besos".

"David era una estrella, el Elvis de la Biblia, si podemos creer en el cincel de Miguel Ángel. Pero como es infrecuente en ese tipo de ‘estrellas del rock’, con su ambición de poder, lujuria por las mujeres, codicia, etc., él tenía la humildad de quien sabe que su don es más poderoso de lo que él podría hacer. Incluso bailó desnudo frente a sus tropas –el equivalente bíblico del cortejo real-. David fue definitivamente un artista, un actor más que un político.

De cualquier modo, dejé de ir a las iglesias y me metí en un tipo de religión diferente. No se rían. Eso es lo que significa pertenecer a una banda de rock’n’roll. El brillo del espectáculo es chamanismo, la música es alabanza. Puede ser alabanza a una mujer o a su diseñador, al mundo o a su destructor, puede venir de ese lugar antiguo que llamamos alma o simplemente de la espina dorsal, pueden ser oraciones encendidas en una sorda ira o un deseo como de paloma, el humo sube hacia arriba, hacia Dios o hacia algo que lo reemplace, normalmente uno mismo.

“David era una estrella, el Elvis de la Biblia [...] pero como es infrecuente en ese tipo de ‘estrellas del rock’, con su ambición de poder, lujuria, codicia..., él tenía la humildad de quien sabe que su don es más poderoso de lo que él podría hacer”

Hace años, faltos de palabras y con sólo 40 minutos de tiempo de grabación en el estudio, estábamos buscando una canción para terminar nuestro tercer álbum, War. Queríamos poner algo explícitamente espiritual en la grabación
n para equilibrar su carga política y amorosa; igual que Bob Marley o Marvin Gaye hacían. Pensamos en los Salmos –Salmo 40-. Había algo retorcido en ello. Éramos un grupo de rock bastante ‘blanco’, y tal saqueo de las escrituras era tabú para un grupo de rock blanco a menos que no se hiciera ‘para servir a Satanás’. El Salmo 40 es interesante en cuanto a esto porque sugiere un tiempo en el cual la gracia sustituirá al karma, y el amor sustituirá a la estricta ley de Moisés (en otras palabras, la completará). Me encanta ese pensamiento. David, que cometió algunos de los actos más egoístas y también de los más desinteresados, dependía de ello. Que las Escrituras tuvieran un lado lleno de buscavidas, asesinos, cobardes, adúlteros y mercenarios solía espantarme. Ahora es una fuente de gran consuelo [...]

‘40’ se convirtió en el tema final de los conciertos de U2, y en cientos de ocasiones, literalmente cientos de miles de personas de cualquier tamaño, con camisetas, han gritado de nuevo el estribillo, cogido del Salmo 6: '¿Durante cuánto tiempo cantaremos esta canción?'. He pensado en ello como si hubiera sido una pregunta inoportuna; empujarles al borde de una deidad invisible cuya presencia sólo pueden atisbar cuando actúan en amor. ¿Cuánto tiempo hambrientos? ¿Cuánto tiempo odiados? ¿Cuánto tiempo hasta que la creación crezca y el caos de su precocidad, su adolescencia atada por el infierno, se venga abajo? Pienso que es raro que la vocalización de estas simples preguntas puedan traer tanto consuelo, también para mí.

Bono (U2)

© El libro de los Salmos, con la introducción de Bono, está publicado por Cannongate como una parte de la nueva serie de libros de bolsillo.
©1999 The Guardian. Todos los derechos reservados.
Traducido por Ordax y adaptado por Delirante.


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