DE BIBLIAS TUNEADAS Y SERMONES RODADOS "Empezamos a soñar viéndonos entre personas con pelo largo, vestidas de negro y tatuadas"
Carlos Laborda (dcha.) y otros moteros muestran los parches de sus respectivos clubs en un momento de hermandad
En 1988, nos presentaron el mensaje del evangelio por primera y tal y como hoy lo conocemos. Nos lo presentaron personas como nosotros, no "profesionales" que se dedicasen a hablar de Dios por obligación o por trabajo. Eran hombres y mujeres que habían experimentado en primera persona los beneficios de haber respondido afirmativamente a la pregunta que Jesús de Nazaret le hizo al hombre enfermo en el estanque de Betesda (Historia recogida en La Biblia; Juan, capítulo 5), pregunta que también era para cada uno de ellos: "¿Quieres ser sano?". Desde un principio fuimos simpatizantes de la fe cristiana sin llegar a aceptar como nuestras, personalmente, las palabras de Jesús. Pensábamos que todo estaba correcto en nuestras vidas y que ese mensaje no tendría por qué conllevar una relación de compromiso por ambas partes. Quizás otros con vidas destrozadas sí necesitaban a Jesús de una forma más real,
"Soy muy joven para dejar mi forma de vivir, permíteme vivir como quiero y quizás cuando tenga 35 o 40 años hablamos de otra forma de vivir"
pero nosotros con ser simpatizantes ya teníamos suficiente. Así pasaron los años, y con sólo 18 años (Carlos) y 21 años (Eva), nuestra vida estaba rodeada de alcohol, drogas, violencia e incluso estábamos empezando a "jugar" con el ocultismo y a enredarnos en prácticas satánicas. Varias de estas prácticas fueron determinantes para lo que tendría que ocurrir tiempo después, pues tuvimos amigos que se suicidaron y otros murieron por causa del estilo de vida que llevábamos.
A partir de 1993 Dios empezó a confrontarnos con nuestras propias vidas y actitudes, a mostrarnos la necesidad que teníamos de responder a esa tremenda pregunta: "¿Quieres ser sano?". Seguíamos siendo simpatizantes e incluso visitábamos iglesias y comunidades cristianas de vez en cuando, pero sin comprometernos con el mensaje de Jesús, quizás por vergüenza, por el qué dirán nuestros amigos y por presiones "sociales", pues teníamos una vida completamente adversa al mensaje del cielo.
Carlos y su esposa Eva en una concentración de moteros. Tras coquetear con la violencia, el alcohol y el ocultismo decidieron cambiar de ruta, un estilo de vida radicalmente diferente que hoy impacta en los ambientes en los que se mueven compartiendo a otros su fe
Sin embargo, en 1995 tuvimos que aceptar el evangelio como respuesta o solución a varias situaciones en las cuales Dios nos "habló" claramente. Recuerdo que estaba robando en mi puesto de trabajo para buscarme la vida con el material que sustraía y algo me hizo pensar mucho en mi forma de ser. Me di cuenta de que toda mi vida estaba a espaldas de Dios. Hasta ese momento no me importaba intentar "unir" dos mundos: el de Dios y el mío propio, intentando servir a dos señores. Hasta entonces pensaba que no era importante ser influenciado por la Palabra de Dios, por la Biblia. Quería tener "algo" a lo que aferrarme pero sin cambiar mi vida de desorden y por qué no, llamarlo como Dios lo llama: una vida de pecado. Recuerdo que le decía a Dios: "Soy muy joven para dejar mi forma de vivir, para dejar lo que no te agrada, permíteme vivir como yo quiero y quizás cuando tenga 35 o 40 años hablamos de nuevo sobre una forma de vivir que a ti te agrada...". Estaba viviendo como "buen religioso", con mi fachada mostrando algo completamente distinto a lo que había en mi interior, como un mal cristiano o, mejor dicho, sin ser verdaderamente cristiano. En aquel momento en el que pude sentir que Dios me hablaba de mi traición hacia Él pude sentir como en lo más profundo de mi ser había varias preguntas a las cuales yo respondía afirmativamente en mi mente:
Carlos, (2º por la izquierda) y Pepe Segarra (derecha) fundadores de Coveredbacks con otros moteros. En ocasiones, también desde el club regalan a otros Biblias "tuneadas"
"¿Acudes a reuniones cristianas? ¿Intentas bendecir a tu familia? ¿Conoces canciones cristianas? ¿Ayudas a otros?" A todo esto yo respondía que sí, pero hubo una afirmación con la que el Espíritu Santo, el mismo espíritu de Dios, golpeó mi corazón: "¡Sigues siendo el mismo, Jesús necesita tu corazón, Él quiere perdonarte y transformarte, quiere sanarte!". Aquellas palabras resonando en mi mente me hicieron llorar como un niño, y le pedí a Jesús que entrase en mi corazón para limpiar mi ser. Ahora entendía sus palabras. Ahora todo tenía sentido. Ahora dejaba de ser un religioso para ser una nueva persona con una vida cercana a Jesús.
Empecé a orar regularmente como una forma de relacionarme con Dios, a leer su palabra, la Biblia, para saber cómo estar mas cerca de Él y como agradarle. Empecé a sentirme valioso en sus ojos, aceptado y no juzgado, empecé a experimentar a Dios de forma tan cercana y amorosa que era imposible pensar que era fruto de la imaginación. En aquel tiempo, lo mismo que yo pude experimentar con Dios, Eva lo pudo también vivir con situaciones parecidas que le hicieron aceptar a Jesús como su Salvador. Durante los siguientes años nos reunimos en varias i
"Ahora entendía sus palabras, ahora todo tenía sentido, ahora dejaba de ser un religioso para ser una nueva persona con una vida cercana a Jesús"
glesias y comunidades con el deseo de trabajar para Aquél al que se había agradado de compartir su amor con nosotros. Nos sentíamos agradecidos a Dios por la oportunidad que nos había brindado sin merecerlo. En aquellos años nos casamos, tuvimos dos preciosos hijos y pudimos sentir como de nuevo Dios empezó a "incomodarnos" con nuestra vida. Ahora sí era cierto que éramos cristianos, pero también le habíamos pedido a Dios que nos preparase para servirle allí donde Él quisiera. Empezamos a tener sueños en los que nos veíamos entre personas y jóvenes que eran como nosotros éramos antes: pelo largo, vestidos de negro, tatuados, con una vida como la nuestra hasta el año 95. Dios empezó a poner en nosotros un deseo de poder acercar a estos chicos y chicas el mensaje: "¿Quieres ser sano?".
Carlos, pastor de Coveredbacks en Palencia, comparte su fe en una concentración de motos
COVEREDBACKS, EL CLUB En 2004 empezamos un ministerio, una labor, que se llama Al Límite, en el cual empezamos a trasmitir el evangelio a personas del mundo underground, a hablarles del amor de Dios. Creamos una Escuela de música, y tenemos un club de motos, CoveredBacksbyHim. CoveredBacks es un club cristiano de motos donde todo el mundo es aceptado como uno más, una plataforma desde la cual repartimos Manuales de Ruta (Biblia "tunning") y extendemos nuestros brazos para otros que necesiten vivir lo que nosotros vivimos. Desde aquí tenemos la oportunidad de compartir públicamente nuestra experiencia de sanidad por medio de Jesús. La forma tan especial como Dios nos involucró con el mundo de las motos, es de nuevo una muestra más de su tremendo amor por los necesitados de su ayuda. Dios empezó a confrontarnos de nuevo y a mostrarnos la importancia de llevar sus planes adelante antes que nuestros propios planes e incluso de las estructuras establecidas con el paso de los años en el mundo evangélico.
Dios empezó a involucrarnos en el mundo que habíamos dejado para ahora, 8 años después, volver cambiados a tender nuestros brazos para hacer lo que un día hicieron con nosotros: hablarnos del verdadero sentido de Jesús, de la esencia de Dios y del poder de un Reino que no para de sorprendernos. Hoy formamos parte de lo que se llama la Iglesia emergente, la Iglesia de la subcultura, la Iglesia que no pertenece a un sistema cultural o eclesiástico anticuado establecido. Hoy formamos parte de la Iglesia de la calle, una Iglesia que utiliza las diferentes subculturas urbanas para transmitir su fe y alcanzar a sus iguales de forma efectiva, tal y como Pablo nos enseñó: "Al griego, griego y al judío, judío, para ve si soy capaz de alcanzar a alguno". Y todo esto tratando de ser personas auténticas, no personajes disfrazados con una cubierta externa sino empapándonos de la cultura a la que queremos llegar, siendo así cercanos a ellos y no hablando un extraño lenguaje de la cultura de la iglesia sino el que ellos pueden entender. Nuestra visión es hacernos como ellos en esnte sentido para que se sientan respetados por nosotros, sabiendo así que no venimos desde una posición "superior" sino desde el amor de Jesús. Al igual que él se hizo uno de nosotros para que pudiéramos tocarle, nosotros nos hacemos uno de ellos.
Creemos que el mensaje de Jesús se tiene que transmitir en un ambiente de amistad y cercanía. Creemos que la Iglesia ha de ser y estar cercana a las personas. Muchos no miran a Jesús porque ven una Iglesia lejana, estirada y sobrada, que mira por encima a los que no son Iglesia, pero Dios tiene su remanente para alcanzar a todos los "sub's" de este mundo. Cada cultura tiene sus formas y maneras adecuadas de trabajar, por lo que es necesario que sin pecar, estemos en todos los estamentos de la sociedad: banqueros, maestros, políticos, amas de casa y porque no, bikers, metaleros, etc. Tenemos un Dios de amor muy creativo y misericordioso que se manifiesta en personas muy diversas, de aspectos muy diferentes pero con algo en común: el amor por aquellos que no le conocen.