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CIEGOS DE RENCOR
El secreto de tus ojos
Juan José Campanella, afamado director argentino de inteligentes maneras, ya eligió con anterioridad a Eduardo Darín y Soledad Villamil para protagonizar una de sus películas. En aquella ocasión, se trataba del film El mismo amor, la misma lluvia, pero en otoño de 2009 nos sorprende situando a los mismos actores en un encuadre totalmente diferente, el de El secreto de sus ojos. Eduardo Darín encarna a Benjamín Espósito, secretario de un Juzgado de Instrucción de Buenos Aires que acaba de jubilarse. Aturdido por el recién estrenado tiempo libre, decide ocuparlo escribiendo una novela sobre un caso que le conmovió allá en 1975; la violación y posterior asesinato de una joven que marcaría su vida. Su jefa, inteligente y bella, acababa de comenzar a trabajar en el despacho cuando el crimen sucedió, por lo que también fue vívido para ella y para tod
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"Se evidencia que el tiempo ni cura ni difumina el amor" | os los que decidieron no quedarse al margen.
El secreto de sus ojos desmiente el dicho de que "El tiempo lo cura todo", pues en los corazones marcados por la tragedia, el sentimiento sigue supurante. A lo largo de las escenas, podemos descubrir las distintas estrategias para afrontar la frustración y el dolor, la impotencia ante lo inevitable. Unos luchan por esclarecer los hechos, otros se esconden y se callan, algunos urden soluciones inconfesables. Pero, curioso, ninguno perdona. El tiempo tampoco cura ni difumina el amor, el verdaderamente sentido que quema las entrañas dejando las cenizas impertérritas. Quizás lo suaviza, a fuerza de no verse con el ser amado, pero no acaba con él. Y de eso trata la trama, del dolor que
causa el amor, del dolor causado por lo que se cree que es amor y del amor que subsiste ante el dolor.
Parecen frases redichas y similares, pero difieren en el origen y en los actos que desembocan de cada una. Durante los 126 minutos, el espectador se siente enfrascado en una sucesión de hechos inesperados, repletos de intriga y emotividad, en los que los ojos juegan un papel importante. Es a través de la mirada, que se consigue la primera pista sobre el asesinato, pero también se verán miradas tiernas, de pasión incontenible, de odio, de locura oculta.
Ha sido mucho lo que he rescatado de esta película, momentos únicos y lecciones sobre la crudeza del ser humano, pero, ante todo, retengo la profunda impresión que deja la ausencia de perdón. El rencor es el veneno que uno se
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"La película expone la profunda impresión que deja la ausencia de perdón" | toma, esperando que el otro se muera. El enfermo de rabia y tormentos es el vapuleado; está en pleno derecho de sentirse así puesto que son sus derechos los que han sido vulnerados, pero, al fin, sólo le quedan la amargura y el recuerdo imborrable y siempre presente, como un leño más para mantener vivo el fuego de su venganza. Que Dios nos enseñe a perdonar, no importando cuán grande haya sido el daño, para poder librarnos del dolor y seguir adelante. Y también a pedir perdón, a ser sinceros, para que la vida no se nos pase de largo y la encontremos trémula de frío al echar la vista atrás.
"Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: "Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿Hasta siete?" Jesús le dice: "No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete"." (Mateo 18, 21-22)
Por Julia Jiménez para Delirante.org
TRAILER DE LA PELÍCULA:
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