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El diario El País le dedica un reportaje
Neal Morse un testimonio de rock progresivo

Con motivo de su visita a España en mayo de 2010, el diario El País dedicó a Neal Morse un reportaje. Puedes leer a continuación un extracto del mismo o el artículo completo pinchando aquí

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Neal Morse, con camisa blanca a la batería 
13/05/2010. EL PAIS
"Nadie diría que el hombre que ayer cantaba oraciones frente a un centenar de fieles en una iglesia evangélica de la periferia de Madrid va a llenar esta noche La Riviera y mañana Razzmatazz (Barcelona). Nadie diría que a sus espaldas el ex líder del grupo de rock progresivo Transatlantic lleve 22 álbumes grabados, millones de copias vendidas, colaboraciones con leyendas como Eric Burdon. Desde luego el aspecto de Neal Morse (California, 1960) no es el de una estrella de rock. Lo fue. Hasta que cambió de vida. Hace diez años había cumplido su sueño: vivía de la música. Atrás habían quedado los duros comienzos, cuando se dejaba la piel en los bares de Los Ángeles y la garganta en las calles frías. En el año 2000 Morse triunfaba, por fin, junto al batería de Dream Theater, Mike Portnoy (el mejor del mundo para Modern Drummer, revista de referencia), en la superbanda Transatlantic. "Tenía la vida, la que cualquiera habría deseado", recuerda. "Puro rock: éxito, fiesta, alcohol, mujeres... pero también mucha tristeza. Cada vez más. Quería amar y no podía".

Encontró la fe por un cúmulo de circunstancias demasiado largas como para explicarlas aquí. Hubo un detonante: su hija Jayda enfermó del corazón. Debían operarla a vida o muerte. "Recé para que se curase... y Dios la salvó: un milagro", cuenta emocionado. Había llegado el momento: abandonó el grupo y se entregó a la causa. Ahora, sin cobrar nada a cambio, recorre iglesias protestantes de todo el mundo. Vestido con vaqueros y una camisa marrón, el cantante tiene cara de no haber roto un plato. Habla despacio, pronuncia cada palabra. Siempre con una sonrisa y los ojos muy abiertos. Comparte lo que siente como un regalo: "Convertirme al cristianismo no era, desde luego, lo que se esperaba de mí". Ni por sus orígenes (una familia agnóstica que "sospechaba de todo lo religioso") ni por su entorno. Los demás miembros de Transatlantic, de hecho, mantienen sus hábitos: Mike Portnoy se acuesta de madrugada, casi cuando Morse abre el ojo. Aun así, el compositor -que lee la Biblia a diario- cree que su relación se ha fortalecido: "Ellos no se sienten raros, o no me lo dicen. Nos queremos incluso más que antes". Eso sí: fuera de las iglesias, nada de letras evangélicas. En los temas de la banda habla sobre esperanza, luz, vida, pero no sobre Jesús o Dios.

Por extraño que pueda parecer, las dos versiones de Neal Morse no son en absoluto irreconciliables. En la iglesia bautista interpreta una balada que esta noche reproducirá a tope de decibelios: We all need some light, uno de los grandes éxitos de Transatlantic. Incluido el solo de guitarra, dos minutos de virtuosismo muy característico del rock progresivo. La estructura de sus canciones religiosas recuerda a las del grupo: largas introducciones de piano, solos espectaculares, como en Sing it high o Jailbreak.

Pocas horas antes de su debut en los escenarios españoles, Morse es realista: sabe que la religión le ha restado seguidores. "No se puede contentar a todo el mundo", resume. Está convencido del rumbo que ha tomado. Otros músicos también flirtearon con la religión (basta recordar el viraje católico de Bob Dylan), aunque pocos se lo han tomado tan en serio. Una década entregado a la fe. Y lo que venga: "A Dios todavía le queda mucho trabajo conmigo"."

Fuente: El País
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Neal-Morse

Uno de sus discos recomendados:

Año: 2003
Album: Testimony
Discográfica: Radiant Records  
           
Más de dos horas de sublime música hacen de éste unos de los mejores discos de rock de los últimos años, el mejor álbum de temática cristiana de todos los tiempos. Uno es consciente de que el rock progresivo no es un estilo musical que guste a todo el mundo pues hablamos de una obra conceptual, una especie de sinfonía rock de dos horas de duración en la que los temas se enlazan y las letras están en íntima conexión con las melodías, pero merece la pena liberarse de prejuicios y disfrutar de momentos como Wasted Life, Oh to Feel Him o I Am Willing.
 
En el disco 1 desarrolla su vida antes de conocer a Jesucristo como su salvador: su insatisfacción, sus luchas, sus miedos, su desesperanza. El disco 2, musicalmente más optimista, narra ese encuentro con Jesús y el cambio que Él ha producido en su vida. Neal Morse nos abre su corazón en este discazo. Excepcional.

© Por Delirante.org

Puedes leer más del testimonio de Neal Morse pinchando aquí.
Abajo un video de Neal Morse, Somber Days:

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