Multitud de premios, entre los que se encuentran cinco nominaciones para los Grammy Awards corroboran la trascendencia del álbum Fallen (Caído). La voz de Amy Lynn Lee es embaucadora y las letras de este álbum se levantan como una especie de Salmos, de esos más oscuros del rey David. Desesperación y búsqueda de una respuesta al vacío existencial impregnan este Lamento de Jeremías (un texto bíblico). "No puedo despertar, despierta mi interior, pronuncia mi nombre y sálvame de la oscuridad, dile a mi sangre que fluya..., exhala sobre mí, hazme real y devuélveme a la vida... No me dejes morir aquí, debe haber algo más, he vivido una mentira, tráeme a la vida" (Bring me to life) Esta canción trata, según Moody, el chico de Evanescence, "sobre descubrir algo o alguien que despierta un sentimiento dentro de ti, que nunca has tenido antes". Es lo que ocurre cuando "descubres que hay un mundo mayor que la burbuja protegida en la que vives".
Es por eso que ellos insisten que su idea fundamental es positiva: "que la gente sepa que no están solos con su dolor y malos sentimientos". Pero "eso es la vida", dice Lee, "y eso es humano". Moody dice: "soy cristiano, pero todavía tengo miedo, todavía tengo dolor, todavía tengo tristeza, ya que no estaría vivo si no fuera así". Otro de los temas de Fallen, Tourniquet, recogen el clamor de una oración a "mi Dios, mi torniquete, devuélveme la salvación ¿estoy demasiado perdida para ser salva? Mis heridas claman por la tumba, mi alma grita en busca de liberación" ¿Se puede ver a Dios detrás de la angustia davídica de los temas de Fallen? Los créditos del álbum muestran agradecimientos principales a la persona Jesús de Nazaret, esa esperanza en la obra que un día Dios culminará en todo quien ha decidido seguirle y que parece no evanescerse, a pesar del dolor, a pesar del fracaso de la religión domesticada. Una vez más, Evanescence demuestra que se puede hacer música de calidad que refleja la esperanza de Dios sin incurrir en las ñoñerías típicas de las canciones de muchas iglesias, de esas que quedan tan alejadas del desgarro bíblico de los profetas, los salmos u otros cantos honestos narrados en la Biblia. Sin duda, la posterior separación del dúo deja a Fallen como el mejor de sus álbumes.