Enero 2012: Puedes ver online las fotos y trabajos ganadores del Certamen Delirante del Cómic 2011

¿TIENE EL SACRIFICIO DE CRISTO IMPLICACIONES PARA MI VIDA?
¿Por qué se dice que tuvo que morir Jesús por nosotros?

por_que_tuvo

Una de las imágenes de la película La pasión, dirigida por Mel Gibson. La muerte de Jesucristo ha sido llevada al cine en multitud de ocasiones. El mismo Cristo llegó a suplicar a Dios Padre: "si hay alguna posibilidad de que así sea, que pase de mí esta copa" (en alusión a la agónica muerte que le esperaba en la cruz). Finalmente, no tuvo más remedio que pasar por ella..., pero ¿Por qué?

Aunque quizás no lo hayamos analizado con mucha profundidad, casi todos estamos de acuerdo en que existe una especie de ley universal de lo que solemos definir como moral, como algo superior que nos dice qué debemos hacer en determinadas ocasiones. Y es que hay pautas básicas de comportamiento universalmente asumidas; por ejemplo, en muy pocas culturas las personas se han sentido orgullosas de traicionar a aquellos que se han portado bien con uno mismo, como tampoco el egoísmo suele ser admirado ni digno de elogio.
 
Aunque son sólo unos ejemplos, lo cierto es que hay quien niega la existencia de principios más o menos universales. Pero si los conceptos del bien y del mal fuesen totalmente relativos vaciaríamos de significado conceptos como justicia o injusticia (Ver artículo: El bien y el mal ¿Son relativos?). Si el relativismo lo asumiésemos con consecuencia, entonces todo simplemente sería, y nada podría ser valorado ni criticado ni rectificado. Bajo estas premisas, si tu jefe no quiere pagarte a final de mes, pues te aguantas, pues su decisión no estaría ni mal ni bien: simplemente sería. Tampoco podríamos decir que la moral basada en los derechos humanos es mejor que la moral nazi. Nada de esto podríamos decir si no hubiese una ley moral que de algún modo nos cubriese a todos. Todos tenemos alguna idea de lo que es el bien y de lo que es el mal, del mismo modo en el que somos cons
"Quizás no has matado ni robado a nadie, pero todos hemos causado algún tipo de daño a ti mismo y, por supuesto, a otros"
cientes de que ninguno de nosotros consigue cumplir siempre esa ley superior que nos dice que debemos hacer el bien y no el mal. Pero esa ley, por ejemplo, no nos dice que los seres humanos somos generosos, aunque nos diga que deberíamos serlo. Es una ley que se parece muchísimo a una mente, y es una ley de la que no podemos escapar.

Es evidente que a muchos les importa un pepino el reconocer, o no, que a menudo fallamos a esta ley universal con la que estamos en deuda. Quien no se considera enfermo no siente la necesidad de un médico. Y por esta razón, si tú eres uno de quienes no les importa haber fallado a las personas, si no te importa no haber sido siempre buena gente,

por_que_tuvo1

Jesús le llegó a decir a un religioso de su tiempo que el aceptarle a Él como Señor y Salvador personal es un "nacer de nuevo" en el sentido espiritual y eterno, algo que además es un "regalo" dado por Dios, pues nadie puede alcanzarlo por sus propios esfuerzos o méritos personales

generoso..., entonces no hace falta que sigas leyendo. Pero si prefieres afrontar las consecuencias de esta realidad, debes saber que Jesús de Nazaret se presenta como una completa respuesta a este problema de nuestra mediocridad. Quizás no has matado ni robado a nadie, pero seguro que sí que te has causado algún tipo de daño a ti mismo y, por supuesto, a los demás.
 
El primer punto es que nuestro fracaso para construir un mundo ideal pasa por nuestra condición de libre albedrío (ver artículo: El libre albedrio). Nuestra libertad de decisión ha traído mucho sufrimiento a este mundo, pero hay que reconocer que esta libertad nos ha dado la mayor de las grandezas, la que nos libra de ser marionetas. El principal pilar de la fe en Jesucristo es que su muerte por nosotros nos ha puesto a bien con el Creador y nos ofrece la posibilidad de un nuevo comienzo. Un comienzo en el que el perdón cubre toda falta y culpa, pues la respuesta de Dios viene de fuera y no viene de mirar mucho en nuestro interior para intentar darnos desde nosotros mismos una incompleta solución. La historia y la experiencia de cada uno han de mostrado que nosotros solos no podemos. Los evangelios nos dicen que como producto de su muerte y resurrección, Jesús derrotó a la muerte misma (ver artículo: ¿Son todas las religiones iguales?). A partir de ese momento, el Evangelio nos revela que agarrándonos al sacrificio de Cristo se nos abre lo que por nuestros medios es imposible: el acceso a la vida eterna. Nuestros pecados (lo que se podemos definir como una orientación negativa de nuestra existencia) no serán ya tenidos en cuenta. Ni siquiera los que cometamos a partir de ahora, si es que con sinceridad nos hemos entregado a Cristo definitivamente. Tras dar este paso, no es una religión lo que comienza, pues el lío del que nos saca la muerte de Cristo es el lío de habernos comportado como si nos perteneciésemos a nosotros mismos. En palabras de C. S. Lewis, el ser humano no es simplemente una criatura imperfecta que necesita mejorarse; es un rebelde que debe deponer sus armas.

por_que_tuvo2

Jesús fue muy radical: Afirmó que sólo Él podía hacernos verderamente libres; libres de condenación y de culpa, libres definitivamente

Deponer nuestras armas, rendirnos, pedir perdón, darnos cuenta de que hemos tomado el camino equivocado para comenzar ahora una nueva vida bajo la luz del Jesús de la Biblia. Eso es lo que el Evangelio llama arrepentimiento, algo que no es divertido, algo mucho más difícil que agachar la cabeza humildemente. El arrepentimiento significa deshacernos de toda vanidad, orgullo, rebeldía y de la mal llamada autoconfianza en la que en ocasiones nos hemos estado moviendo hasta entonces. Por esta razón, este acto de arrepentimiento significa morir a lo gangrenado de uno mismo; es padecer una especie de muerte para luego nacer de nuevo, tal y como Jesús le dijo a un viejo judío llamado Nicodemo que le era "necesario nacer de nuevo" (Juan 3, 7; La Biblia). Pedir a Dios que nos reciba sin arrepentirnos significaría pedirle volver a Él sin volver a Él, sería algo que simplemente no puede ocurrir, pues si no le hubiéramos dado la espalda a Dios sería otra cosa.

Lo que nos dice el Evangelio es que Dios se hace humano para tomar nuestro lugar. Que Dios se haya hecho como nosotros nos ha permitido compartir nuestra propia muerte con Él. Por eso Él paga todas nuestras deudas pendientes y por venir. Todo. Como decíamos, Jesús no presenta ninguna religión (ver artículo: Desilusión con las iglesias y el cristianismo), sino que se presenta a sí mismo como La salvación, como "El camino, La verdad y La vida" (Juan 14, 6). Sólo podemos acudir a Él, lo cuál significa algo más que seguir sus enseñanzas, pues un cristiano no es una persona que no se equivoca nunca sino alguien a quien se le ha concedido la capacidad de arrepentirse, de levantarse del suelo y empezar de nuevo después de cada tropiezo, pues ahora es la vida que Jesús le da lo está en su interior, reparándole en cada momento y permitiéndole que repita dentro de una decidida intención de entrega a Cristo.  Ahora confiamos en Él siguiendo su consejo. Ahora no hacemos cosas para ser salvados o aceptados por Él, sino que hacemos su voluntad porque Él ya nos ha salvado y regalado la vida eterna. Nuestros méritos nunca podrán comprar nada que el sacrificio de Jesús ya nos ha entregado hace dos mil años. La Palabra inspirada por Dios, La Biblia, nos revela este escándalo de la gracia, del regalo inmerecido que recibimos: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es por vuestros méritos, pues es regalo de Dios; no por vuestras obras, para que nadie se envanezca" (Efesios 2, 8-9). A partir de ahora no hacemos cosas para ganarnos recompensas futuras, sino que las realizamos como resultado de una visión de la vida eterna que ya está dentro de nosotros. Por todo esto y por mucho más fue por lo que Jesús murió por ti. No lo dejes para mañana, decide ahora entregar tu vida al Jesús de los evangelios reconociéndolo como tu perdonador y salvador. No te arrepentirás.

© Por Delirante.org. Inspirado en la exposición de C. S. Lewis en Mero cristianismo



¿Hay Algo más? Compártelo:  Compartir artículo '¿Por qué  tuvo que morir Jesús?' con Facebook Compartir artículo '¿Por qué  tuvo que morir Jesús?' con twitter 
 
© 2004 - 2012 Delirante.org - Madrid - España
Diseñado por Delirante