Ciencia y Biblia
El sufrimiento humano
Preguntas prohibidas acerca de Jesús
Filosofía y cristianismo
Jesús y el fracaso de la religión



 

¿QUÉ DICEN ALGUNOS FILÓSOFOS SOBRE LA DEIDAD?
FiLÓSOFOS y DIOS

 

FEUERBACH (1804-1872) 
Lo que piensa el hombre acerca del infinito es en realidad lo que tiene dentro. Es el hombre que dentro de sí es infinito. Dios no es otra cosa que la proyección del individuo. Dios es creación del ser humano. Conoces al hombre por su Dios, y viceversa, conoces su Dios por el hombre, pues los dos son una misma cosa. Dios es el interior revelado del hombre. La religión es la revelación de los tesoros escondidos del hombre, la confesión de sus pensamientos más íntimos, la declaración pública de sus secretos de amor.

En respuesta a Feuerbach, el pensador Barth afirma que la teología no puede partir de la antropología sino de la revelación, de la palabra de Dios. La idea de Dios no tiene que partir del hombre, sino que puede venir de arriba. Establece una firme diferencia entre fe y religión, y niega que el cristianismo sea religión en un sentido. La religión, afirma Barth, es el hecho del hombre sin Dios, del mundo a-teo. La revelación constituye la abolición de la religión.

“el Dios de Jesucristo, asevera Bonhoeffer citando a Barth, actúa contra la religión. Y es que ser cristiano no es huir a otro mundo, sino vivir en éste”

FREUD (1856-1939)
Psicoanalista ateo confeso que pretende demostrar que el psicoanálisis ofrece una explicación fiable de los orígenes de las relaciones de los seres humanos entre sí y con la divinidad. La idea de una Providencia que gobierna el mundo benevolentemente responde a la necesidad de mitigar la inseguridad y los riesgos que entraña la vida. La idea de un orden moral universal responde a la necesidad de compensar el desorden moral vigente en la sociedad y de asegurar el triunfo definitivo de la justicia. La creencia en una vida después de la muerte viene a superar la fugacidad y caducidad de la vida terrena y a ensanchar infinitamente los márgenes espacio- temporales en los que los deseos tienen que cumplirse.
En respuesta podemos citar a Bonhoeffer, quien subraya que el evangelio marca el final de las religiones. Jesús no llama a una nueva religión, sino a la vida. El Dios de Jesucristo, asevera citando a Barth, actúa contra la religión. Ser cristiano no es huir a otro mundo, sino vivir en éste; no es ser persona religiosa, sino ser humano.
 
LEIBNIZ (1646-1716)
El hecho de que todas las cosas estén conectadas entre sí de forma real, en armonía, es una de las más fuertes evidencias de la existencia de Dios. Acerca del mal afirma que Dios no quiere el mal moral ni es causa de él. Tan sólo lo permite para respetar la libertad humana. La causa primera de todo es Dios. No puede haber un ciclo constante de una causa por otra causa.
 
NIETZSCHE (1844-1900)
Los filósofos son “idólatras de los conceptos”, manejan “momias conceptuales” y “nos engañan acerca del mundo verdadero” -porque el mundo verdadero no existe- y acerca de la existencia del fundamento de dicho mundo, pues dicho fundamento tampoco existe. El abandono de la religión, con ser necesario para Nietzsche, no constituye avance alguno, ya que la religión ha sido sustituida por la actividad moderna, a la que considera irreflexiva, ruidosa y neciamente engreída. Dicha actividad se torna fe en el progreso, entendido éste como beneficio propio y como violencia contra la naturaleza.

 

La moral cristiana es calificada de crimen capital, de rebelión sacrosanta, contra las pasiones humanas, contra la vida. La función de la moral no ha sido mejorar a los seres humanos sino enfermarlos, debilitarlos, yendo contra la fortaleza y la felicidad. La crisis de la moral se basa en la crisis de la verdad. Al disolverse el horizonte de la verdad se disuelve también la moral que se sustentaba en ella: Si “nada es verdadero, todo está permitido”. Nietzsche se refiere a la muerte del Dios de Lutero que niega la libertad del ser humano y gobierna el mundo arbitrariamente. Se refiere a él llamándole “ese deplorable Dios del monótono- teísmo cristiano”. Dicho Dios visto por Nietzsche, lejos de dar un sí a la vida, se muestra hostil a ella; es un engendro de la decadencia, de la cobardía y del cansancio anímico. En él se diviniza la nada y se canoniza la voluntad de nada. Dios constituye nuestra más larga mentira, la expresión del resentimiento contra la vida, más aún, el más grave crimen contra la vida. Es creación del ser humano.

Con la muerte de Dios el ser humano recupera su libertad y su creatividad, y se torna autosuficiente.

En respuesta a Nietzsche encontramos a Marcel quien piensa que en la muerte de Dios se expresa la rebeldía existencial del hombre moderno que se siente autosuficiente y todopoderoso gracias a las conquistas de la técnica. En esta nueva etapa, Marcel interpreta la muerte de Dios como un síntoma del envejecimiento de Occidente. Envejecimiento que cree necesario superar antropológicamente “a partir de una experiencia de la gracia”. Mounier cree que la crítica de Nietzsche al cristianismo contribuye a purificarlo, para que los cristianos vivan la fe más acorde al evangelio.

La crítica principal de Lubac a Nietzsche es que con la muerte de Dios no logra su objetivo: liberar al ser humano de todas las ataduras que le oprimen y ponerle en camino de su realización integral. Lo que consigue es lo contrario a lo que se había propuesto: conduce a la muerte del ser humano, sume a éste en la oscuridad y en la barbarie. Sin Dios no es posible la existencia liberada del ser humano. La muerte de Dios y la sustitución del prójimo por el superhombre dan como resultado la soledad del hombre moderno.

“si nada es verdadero, todo está permitido, afirma Nietzsche”

PASCAL (1623-1662)
Descartes lleva a cabo una revolución filosófica bajo la guía de la razón. Pascal tiene en alta estima la razón y la aplica en sus investigaciones científicas, pero subraya sus insuficiencias y pone en marcha la revolución del corazón en el terreno de la fe y de la experiencia de Dios. Es precisamente su concepción experimental de la fe y de Dios a partir de la “lógica del corazón” la principal aportación filosófica de Pascal en una época dominada por un racionalismo que ya entonces se mostraba estrecho. Corazón y razón son dos caminos diferentes que de algún modo llevan al conocimiento de la verdad. Por el corazón llegamos a conocer los primeros principios; por la razón se llega a las conclusiones lógicas. Corazón y razón no tienen por qué pedirse cuentas el uno a la otra y viceversa. Cada uno tiene su propia lógica, que no debe someterse a la lógica del otro. Racionalmente no se puede apostar por la existencia de Dios o por la no-existencia, pues una y otra posibilidad son inciertas. Y, sin embargo Pascal cree que hay que apostar, y hacerlo por la existencia de Dios, pues si no se apuesta por dicha existencia se está apostando por la no existencia. Él dice que si se apuesta que sí, se gana todo si se acierta, no se pierde nada si se equivoca; si se apuesta que no, quizá se pierde todo. A Dios no se le conoce sino por Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, no por el camino de la razón.

 

SOREN KIERKEGAARD (1813-1855)
Su pensamiento es anti-sistema y anti-discurso: “No puede haber un sistema de la experiencia [...] Filosofar no consiste en hacer discursos fantásticos a seres fantásticos, pues es a los existentes a quienes se habla”. Muestra su desacuerdo con el principio hegeliano de que todo lo real es racional y lo racional real. Su máxima es, más bien, lo existencial, lo subjetivo es lo real. La alternativa kerkegaardiana al saber objetivo, especulativo y sistemático de la filosofía moderna es un saber fragmentario, transformador, existencial, es decir, que nazca de la existencia humana concreta y comprometa la vida entera de los seres humanos reales. La razón no lo puede todo, no lo domina todo; tiene sus límites. Hay momentos en que se ve obligada a detenerse porque no puede avanzar más. Eso es lo que le sucede cuando choca con lo desconocido –a lo que llamamos Dios -, que viene a turbar el propio conocimiento del ser humano. Kierkegaard piensa que la razón no puede demostrar que eso desconocido (Dios) exista. Si Dios no existe, no es posible demostrarlo. Si existe tampoco se puede demostrar, ya que su existencia se presupone previamente como algo establecido. ¿Cómo se logra la unidad Dios-Ser humano? No por la ascensión del ser humano a la órbita divina, sino por el descendimiento de Dios. Abraham es el paradigma de la fe, a quien Kierkegaard le llama “el caballero de la fe”, quien no vivió la fe en un clima apacible y sereno, demostrando que la fe siempre está sometida a prueba.

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