| ¿Existe
una mente detrás del universo?
Si hay una mente detrás
del universo, y si esa mente quiere que estemos aquí,
¿cuál es el propósito de nuestra existencia?
Es esta cuestión la que por encima de todo preocupa
al corazón humano. Y el análisis científico
del universo no puede respondérnosla, del mismo modo
que el análisis científico de un pastel no
nos explica por qué se preparó. El análisis
científico del pastel puede decirnos que es bueno
para los seres humanos; incluso que es muy probable que
haya sido diseñado con los seres humanos en mente,
ya que se ajusta bien a sus necesidades nutritivas. En otras
palabras, la ciencia es capaz de apuntar la conclusión
de que detrás del pastel hay un propósito;
pero no puede decirnos exactamente qué propósito
es ése. Y sería absurdo buscarlo en el pastel.
Sólo el pastelero puede revelárnoslo.
La verdadera ciencia no se avergüenza de su incapacidad
en este punto, simplemente reconoce que no está equipada
para responder a estas preguntas. Del mismo modo, es un
grave error metodológico inspeccionar los ingredientes
del universo –su materia, sus estructuras y sus procesos-
para averiguar para qué estamos aquí. La respuesta
tendrá que venir de fuera del universo, de algo o
alguien cuya relación con el universo sea similar
a la del pastelero con su pastel.
Ahora bien, ¿cómo averiguarlo? Existen evidencias
a favor de una mente detrás del universo, de una
mente que deseaba que estuviéramos aquí. Y
disponemos también de una mente propia. No es, por
tanto, ilógico que una de las principales razones
para explorar ese fascinante universo que es nuestro hogar,
sino también para comprender la mente que nos ha
proporcionado ese hogar.
Además, los seres humanos podemos dar expresión
a los pensamientos de nuestras mentes y comunicarlos a otros.
Por tanto, sería muy sorprendente que la mente de
la que derivamos sea menos capaz de expresarse a sí
misma y de comunicarse que nosotros. Ello nos lleva directamente
a la cuestión de si hay alguna evidencia creíble
y seria de que esa mente haya hablado alguna vez a nuestro
mundo [...]
Lo que está detrás
del universo no es una abstracción, ni siquiera una
fuerza impersonal. Es un Dios personal. Y al igual que el
pastelero no forma parte del pastel, Dios tampoco forma
parte de la materia del universo.
Pero hay más. Si lo que hay detrás del universo
es un Dios personal, eso tiene implicaciones de muy largo
alcance en la búsqueda de la verdad ya que implica
que puede haber otras formas de conocimiento aparte del
estudio puramente científico. Las personas nos comunicamos
de modo diferente que las cosas. Como personas, podemos
llegar a conocer a otras personas. Por tanto, la siguiente
cuestión lógica es: Si el creador es personal,
¿ha hablado directamente (de manera distinta a lo
que podemos aprender de él por medio de las estructuras
del universo)? Porque, si hay un Dios y ha hablado, lo que
dicho será, por definición, de tremenda importancia
en nuestra búsqueda de la verdad. [...]
Inevitablemente, pues, todos en general, y no sólo
quienes hacemos ciencia, hemos de elegir nuestro supuesto
de partida. No hay muchas opciones; en el fondo, sólo
dos. O bien la inteligencia humana debe en última
instancia su origen a la materia inconsciente y carece de
propósito, o bien hay un creador. Es extraño
que algunos afirmen que la inteligencia les lleva a preferir
la primera opción a la segunda.
© John Lennox, doctor
en ciencias para el curso: Fe, razón y ciencia, organizado
por el Departamento de Educación de la Universidad
de Oxford y recogido en el libro ¿Ha enterrado la
ciencia a Dios?, 2003, pp. 137-141. Publicaciones Andamio.
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