Predicciones, astros y mss...
Predicciones, astros y mās...



 

tu futuro a un módico precio

 

Te traemos una predicción gratis y en exclusiva. Te anunciamos que el futuro no será de los políticos, ni de las empresas, ni de los ídolos de la música, ni de las estrellas del cine o de los grandes escritores o futbolistas. El futuro será de los valientes, de aquellos que sean realmente atrevidos y transgresores.

El cantante de rock que destroza una guitarra en el escenario no es necesariamente un revolucionario, como tampoco lo es quien se viste diferente al resto, ni quien dice tacos saliendo vestido con un tanga en la tele.

Tampoco tiene por qué ser realmente transgresor quien critica duramente a los políticos o a la religión, ni quien pinta graffitis en una pared. Tampoco es transgresor quien arremete contra los demás con desparpajo y chulería, ni quien se mete basura en el cuerpo para pasarlo bien. Nada de esto tiene mérito hoy día. Ya hace tiempo que tales cosas dejaron de ser símbolo de rebeldía para darnos cuenta de que estas rebeliones sólo son más mediocridad. Ya lo hemos superado. Y podemos decir que el futuro no será de ninguno de éstos.

“el cantante de rock que destroza una guitarra en el escenario no es necesariamente un revolucionario... El futuro no será de ninguno de éstos”

Pero existen otras actitudes que son realmente auténticas, políticamente incorrectas, menos alienadas, más atrevidas, más de admirar y que serán la clave para poseer el futuro de manera triunfante. El mañana no será de quienes rompan guitarras o papeleras sino de quienes destrocen su ego y vanidad reconociéndose necesitados de libertad. Hace falta valor para ser humilde, mirarse como uno es en realidad y reconocerse necesitado de ayuda, lo cual resulta mucho más complicado que ponerse un piercing en el **** o pegar a otro mientras se le graba con la cámara del teléfono movil.

 

Es de mucha más gallardía acudir ante tu padre (da igual la edad) y pedirle perdón por los rencores que hasta hoy has albergados hacia él por causa de algunos de sus errores.
Mucho más admirable que llevar las patillas y la barba en plan fashion es confrontar tu verdadera identidad y destino. Pongamos un ejemplo: Intenta salir un sábado por la noche de fiesta sin maquillarte y con ropa cutre para comprobar si de verdad tu estima y forma de ser no depende de la esclavizante dictadura del “qué dirán”. Haz la prueba y mídete. O si dices que sí eres capaz con esto, quizás no te atrevas con este otro reto: ¿Te atreves a salir delante de tus compañeros de clase o del trabajo y pedir perdón público por algo que una vez hiciste y que molestó a algunos? Dar pasos de este tipo no es algo a lo que se atreva cualquiera. Esto es verdadera transgresión y rebeldía contra la mediocridad, el retroceso y el borregismo. Y no es que uno tenga que hacer necesariamente estas cosas para “ser más” o “mejor”. No. Pero sirve para ilustrar la realidad de que somos menos libres y valientes de lo que pensamos.

Ghandi decía que para enfrentarse a las cuestiones del alma y de la trascendencia se requiere de una valentía que no se da con facilidad en esta sociedad que nos ata con sus dictaduras de lo políticamente correcto. ¿Te atreverías a no acudir a la manida excusa de “yo no he matado ni robado a nadie” para reconocer tus bajezas y admitir tu necesidad de ser rescatado de lo intrascendente y del daño causado a otros y a ti mismo? ¿Serías capaz de realizar el heroico acto de ser un antihéroe?
Hasta el siglo I de nuestra era, los ídolos y demás admirados en la guerra o el deporte eran los considerados socialmente triunfadores. Hoy las cosas apenas han cambiado. Pero algo cambiaría la historia de algunos. A principios de aquella centuria surgiría un individuo que se presentó a sí mismo como el rescatador de esta humanidad contradictoria que tú y yo configuramos. Lo curioso de la historia es saber que ese hombre aguantó toda clase de humillaciones, pues desde el momento mismo de su nacimiento su familia ya se vio obligada a huir de casa. Su madre fue catalogada como fornicaria y mujer de vida alegre (ya me entiendes). Como refugiados políticos y como inmigrantes excluidos que eran, la familia de este hombre se escondió en un país vecino durante un tiempo siendo este personaje un niño. Tras regresar de nuevo a su tierra, acometió con valentía su misión, un destino que le ofrecería coronas de golpes, espinas y torturas. Este carpintero no recibió ningún grammy, ni le pusieron medallas, ni los adolescentes colgarían pósters suyos en su habitación. No. Fue al revés, pues era él quien al finamentel colgarían de una cruz.  

“para enfrentarse a las cuestiones del alma y de la trascendencia se requiere de una valentía que no se da con facilidad en esta sociedad”

Todavía hoy existen personas que le entregan a este hombre su futuro convencidos de que ese Jesús venció a la muerte para conquistar la vida: la tuya. Quien voluntariamente rinde su vida a su perdón hoy, comienza a heredar el futuro. Son los propios herederos imperfectos quienes dan testimonio de este renacer personal. Esto sí que es escandaloso, pues no hay nada más sublime que reconocer nuestra culpa y mediocridad para, acto seguido, saber que aunque somos unos torpes caminantes en un proceso de mejora, ya somos liberados para siempre de forma inmerecida. Yo mañana quiero verme allí. Quiero el presente y el futuro que me regala el Jesús de los evangelios. Quiero la vida. Quiero ser transgresor hoy y mañana, y reconocer mi dependencia de Dios para así ser realmente independiente: libre para siempre. Pura transgresión.

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